Transcribo:
Es el amor. Debo quedarme o huir.
¿Debo recorrer los vericuetos del laberinto?
¿Tal como he recorrido los vericuetos de mi alma?
La pregunta me molestó durante todo el día.
Esa pregunta de mierda, cómo me gustaría dejar de pensar en eso y pensar solamente en
la nada misma, nada de nada, vegetar apenas
mientras el humo del cigarrillo en su mano crea formas
psicodélicas, se mete dentro de ellas y se pierde en
las gargantas de las personas que no paran de gritar
de vociferar cosas sin sentido e insultando como si nada.
Como si nada fuera insultar al vecino de mesa en la Academia porque solo pidió agua... agua
¡agua!¡agua! aguacero aguardentoso aguardando la venida del agua
fue el inicio del fin de nuestra amada tierra.
Tierra. Tie - rra. Me gusta esa palabra. Erre con erre, guitarra.
Ese instrumento horrible, el arpa es mejor, soy Orfeo.
Soy Orfeo, el más feo y si me enojo te meo, feo!
¿Creíste que soy sensible? Si te agarro te dejo inservible.
¿No sabías que mi especialidad es destruir psicológicamente
a la gente? Si, contando los finales de los libros. Arruinando sus vidas.
Pero también dando la posibilidad de elegir
modos de mirar
Colores que recolectar en el iris, trozos de conversaciones que guardar en la memoria
los placeres de una infancia turbulenta,
como esquema de Toulmin.


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